Su talento está fuera de toda duda, pero no ocurre lo mismo con su personalidad. James, que llegó con la vitola de estrella mundial, no está preparado para un papel secundario. En el Madrid lo saben y han echado en falta que su actitud se hubiese asemejado a la de otros futbolistas que no han sacado los pies del tiesto a pesar de que en ocasiones han tenido menos protagonismo del que han merecido por su rendimiento (Lucas Vázquez, Asensio, Nacho…). Desde que llegó al club, el futbolista acumula hasta siete desplantes que han molestado tanto al cuerpo técnico como a la directiva.